Convento San Benito de Alcántara

Convento San Benito de Alcántara

Para conocer con detalle este monumento y sus casi cinco siglos de historia, la Fundación Iberdrola organiza visitas guiadas y gratuitas, previa solicitud en el teléfono +34 927 390 081 o en el correo electrónico amorcillo@iberdrola.es. Consulte el Horario de visitas al Convento [PDF].

Es necesario reservar con anterioridad para informarse de la disponibilidad en el horario elegido.

El Convento de San Benito de Alcántara fue construido en el siglo XVI.

A través del bello y monumental puente romano más alto se cruza el río Tajo para acceder a Alcántara, una población extremeña ejemplo del extenso legado de siglos de historia: la Edad del Bronce, la República y el Imperio romanos, Al-Andalus, monjes-soldados a caballo entre la Edad Media y la Edad Moderna… Todos estos períodos han dejado una herencia patrimonial singular entre la que destaca el  Convento de San Benito de Alcántara [PDF].

En 2025, el Convento de San Benito recibió 12.611 visitantes, entre ellos un número destacado de visitas fueron realizadas por los centros educativos de la zona y por visitantes extranjeros.
 

Cinco siglos de historia entre las paredes del convento de San Benito

Este edificio histórico fue catalogado como monumento nacional ya en 1914, y, actualmente, es Bien de Interés Cultural, conservado y gestionado por la Fundación Iberdrola España.

Su construcción se inició en 1505 por iniciativa de los Reyes Católicos como nueva sede de la Orden de Caballería de Alcántara, por eso podemos encontrar sus símbolos en algunas claves de bóveda en los corredores que rodean el claustro. En aquel momento ya era una de las cuatro órdenes militares y religiosas más importantes de las fundadas en los reinos de Castilla, León y Aragón.

Aunque participaron muchos maestros de obra en sus casi setenta años de construcción, destacaron Pedro de Larrea, encargado del diseño y construcción del claustro tardogótico, y Pedro de Ibarra, que realizó gran parte de la iglesia y la hospedería de estilo renacentista.

En 1574, durante el reinado de Felipe II, cuando el convento ya estaba terminado, se paralizó la construcción de su iglesia sin desarrollar el proyecto completo de la nave central y de las laterales. A pesar de esta abrupta interrupción, la cabecera y crucero, grandes ejemplos del plateresco extremeño, estaban ya finalizados, habiendo sido decorados con símbolos del emperador Carlos V el altar mayor y las claves de bóveda de la nave central; y los ábsides, dedicados a capillas funerarias de comendadores de la Orden, muestran aún restos de la policromía que les daba vida a las ricas temáticas de sus relieves. Hoy podemos visitar esta iglesia, convertida en Centro de Identidad de las Órdenes de Caballería por el Ayuntamiento de Alcántara y la Diputación de Cáceres.

Tanto el convento, como la iglesia estuvieron en uso religioso desde el siglo XVI hasta el siglo XIX. El convento fue ocupado debido a las guerras de Sucesión y de Independencia, sufriendo graves daños y expolio. La desamortización llevada a cabo por el ministro Mendizábal supuso la expropiación del edificio y abolición de la Orden, quedando vacío y abandonado parcialmente.

Según la documentación encontrada, en 1866 fue subastado y comprado por la familia Amarilla y Sande, pasando después por diferentes propietarios hasta 1961, cuando la compañía Hidroeléctrica Española (que tras su fusión en 1992 con Iberduero se convirtió en Iberdrola), lo adquirió y restauró, mientras se construía simultáneamente el salto José María de Oriol, embalse de Alcántara.  

Desde 1985 la Fundación San Benito de Alcántara llevó a cabo y patrocinó actividades culturales. En 2015 la Fundación Iberdrola España tomó el relevo ampliando su labor, promoviendo la celebración de cursos, congresos y exposiciones al ofrecer sus espacios más emblemáticos para acogerlos, como el refectorio, el claustro o la sala capitular; colaborando con las instituciones públicas instalando iluminaciones  artísticas y más sostenibles en patrimonio histórico, como la del puente romano o la Galería de Carlos V del Conventual, que sirve como fondo de escenario en el Festival de Teatro de Alcántara.  La implicación y compromiso de la Fundación con el territorio en el que está presente se extiende también en este caso al turismo, ofreciendo visitas guiadas y gratuitas al Convento, donde puede conocerse la confluencia de la Orden de Alcántara con Antonio de Nebrija y su primera gramática, de la que fue mecenas; o donde se pueden ver los planos originales de la reconstrucción de uno de los arcos del puente romano en el siglo XIX.

Estos planos han sido cedidos digitalizados a diferentes grupos de investigación de universidades españolas, entre ellos el de la Universidad de Extremadura que llegó a un importante hallazgo a través de su  estudio . A partir de un levantamiento en 3D de las zonas rehabilitadas mediante un dron, se ha realizado un análisis comparativo con los planos cedidos, así como láminas y fotografías de diferentes épocas para establecer la fecha de las intervenciones. También se ha investigado en los archivos de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para recabar información sobre las intervenciones en el puente a lo largo del siglo XIX. Estos análisis permiten concluir que la fecha de las reparaciones con hormigón armado en el puente es, sin duda, 1857. Se trataría, por tanto, de la primera aplicación de hormigón armado en España y la primera en Europa en un puente.

Historia de la Orden de Caballería de Alcántara

Alcántara fue conquistada por el rey Alfonso IX de León en 1213. El rey entregó estos territorios a una orden de caballería para que se encargara de su repoblación con cristianos, asegurara su defensa y los administrara en todos los aspectos. La orden que recibió esta tarea se llamaba Orden de San Julián del Pereiro, nacida en el reino de León en el siglo XII. Tras decidir trasladar su sede a la villa de Alcántara, tomó su nombre y se conocen menciones como “Orden de Alcántara, antiguamente del Pereiro”, ya a mediados del siglo XIII. Los diferentes territorios encomendados por el rey se extendieron principalmente por el noroeste y sureste de la actual Extremadura.

La toma de Granada en 1492 supuso el fin de una guerra para la que habían nacido este tipo de órdenes militares y religiosas, pero surgió un nuevo horizonte en el que encontraron una tarea similar: la conquista y administración de los territorios que se llamaron en aquel entonces “Indias occidentales”. También cambió el hecho de que el maestre de cada orden fuera un general elegido por sus miembros a que este título lo ostentaran los reyes, en primer lugar, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, los Reyes Católicos.

Un buen ejemplo de este nuevo frente para la orden lo encontramos en Nicolás de Ovando, Comendador Mayor de la Orden de Alcántara, nombrado por los Reyes Católicos gobernador de los nuevos territorios de las Indias Occidentales de 1501 a 1509, residiendo en la isla La Española  (República Dominicana y Haití).

Entre los siglos XV y XVII tuvo un papel determinante en la política del reino al estar íntimamente unidas a la Corte, teniendo entre algunos de sus miembros ilustres al valido de Felipe IV, el Conde-Duque de Olivares. El siglo XVIII fue el principio de su declive y en el XIX tuvieron lugar varios acontecimientos convulsos para la Orden, pero de entre todos el más grave fue la desamortización de Mendizábal, por la cual quedaba abolida y expropiada, al igual que sus homólogas de Santiago, Calatrava y Montesa.

En el ámbito social fueron restauradas por Isabel II, Alfonso XII y Alfonso XIII, que nombraron caballeros como reconocimiento por diferentes méritos; y también fueron recordadas dando nombre a cuatro de los regimientos de caballería del ejército español.

En 1981 las Órdenes fueron renovadas como asociaciones civiles privadas honoríficas y nobiliarias, siendo el rey Juan Carlos I su gran maestre. Desde su coronación, en 2015, pasa a ser su gran maestre el rey Felipe VI.

La Orden de Caballería de Alcántara alcanzó su auge en el XIII.